"No se trata de vivir para siempre Jackie, el truco es convivir con uno mismo para siempre..."
Ahora imaginaos la cavernosa voz de Keith Richars diciéndole eso a su "hijo" Johnny Depp.
Esta escena la ví, cómo no, en una de las secuelas de Piratas del Caribe, y como siempre, me ha hecho pensar.
Todos queremos ser inmortales, que todo el mundo nos recuerde, dejar algo para la posteridad. Hay gente que escribe, otros cantan, otros pintan, otros crean esculturas o edificios. El ego del ser humano puede llegar a rozar el cielo, poniéndose al nivel de los dioses (si es que éstos existen). Pero yo no lo leo así. A mi también me apasiona escribir, me gusta la música y he escrito versos que quizá merecieran ser recordados, pero esa no es mi meta. Mi meta, como bien dice el Capitán Teague, es convivir conmigo mismo.
Es difícil pensar que, en un mundo dominado por las leyes sociales en las que si no tienes un grupo, una novia, unos amigos perfectos, etc, etc, una persona solitaria pueda salir a flote. Lo que siempre tengo la sensación cuando hablo y observo a la gente que me rodea, es que todavía no se han dado cuenta de lo más obvio: TODOS y cada uno de nosotros somos UNO. Todos nos levantamos solos, aunque durmamos acompañados, sufrimos solos aunque estemos acompañados, amamos solos aunque la otra persona nos ame. A lo que me quiero referir con esto es al simple hecho que resume la frase que encabeza el post, el cuento es que hay que intentar convivir con nuestras miserias y nuestros buenos momentos, porque esos son los que nos harán madurar y enmendar y cometer errores a lo largo de nuestra vida, que por otra parte, ojalá sea finita, porque una eternidad de lucha entre el sentimiento, la razón, y las ganas egoístas de hacer las cosas podría acabar con nuestra cordura con una rapidez que nos marearía...
Dicho esto y soltada la parrafada me despido, a sus pies mis queridos (posibles, si es que alguien lee esto alguna vez) lectores.
martes, 11 de junio de 2013
miércoles, 8 de mayo de 2013
31 años
Todo cambia. Nos hacemos viejos (sobre todo yo) pero hay cosas que todavía permanecen: el cariño de la gente, las sonrisas y el buen rollo con algunos amigos. Hoy he visto a varios y me han felicitado casi todos. Pero una persona me ha hecho especial ilusión verla. He vuelto a ver esos ojos mirar cómo hacía tiempo que no lo hacían. He vuelto a escuchar su sonrisa y también que mantiene ese poso de sabiduría que tanto me gusta. Sigue siendo la misma persona que conocí y a la que tanto quiero, aunque haya estado una temporada bastante ausente. Pero ahí sigue, y estoy seguro de que volverá.
A veces recordar momentos pasados al lado de una cocacola viene bien. Cogemos perspectiva y analizamos las cosas con mucha más calma. Recordamos quiénes éramos, de dónde venimos, qué nos ha llevado a estar dónde ahora estamos. Y a veces también recordar renueva la energía que necesitamos para acometer algunos cambios y para saber que no estamos solos, que siempre va a haber una mano amiga para ayudarnos a levantar y sacudirnos el polvo de la caída. Tenemos que tropezar para saber que estamos aprendiendo, tenemos que fallar para llegar a la solución idónea de las cosas, tenemos que enfadarnos para echar de menos a quién nos avisó en su momento de que no íbamos por el buen camino, y también tenemos que perdonar cuando somos nosotros los que avisamos.
Tengo 31 años y he aprendido y reflexionado bastante sobre esto y me he dado cuenta de cómo quiero ser y con quién quiero estar, la gente a la que no quiero perder jamás en la vida.
Y hoy los he visto.
A veces recordar momentos pasados al lado de una cocacola viene bien. Cogemos perspectiva y analizamos las cosas con mucha más calma. Recordamos quiénes éramos, de dónde venimos, qué nos ha llevado a estar dónde ahora estamos. Y a veces también recordar renueva la energía que necesitamos para acometer algunos cambios y para saber que no estamos solos, que siempre va a haber una mano amiga para ayudarnos a levantar y sacudirnos el polvo de la caída. Tenemos que tropezar para saber que estamos aprendiendo, tenemos que fallar para llegar a la solución idónea de las cosas, tenemos que enfadarnos para echar de menos a quién nos avisó en su momento de que no íbamos por el buen camino, y también tenemos que perdonar cuando somos nosotros los que avisamos.
Tengo 31 años y he aprendido y reflexionado bastante sobre esto y me he dado cuenta de cómo quiero ser y con quién quiero estar, la gente a la que no quiero perder jamás en la vida.
Y hoy los he visto.
domingo, 21 de abril de 2013
La libertad del Pirata
Jack a Elizabeth:- "Una palabra cielo, curiosidad, anheláis la libertad, hacer lo que deseéis hacer porque es lo que queréis, guiaros por un impulso egoísta, queréis comprobar cómo es... y un día no váis a poder resistiros..."
A veces viendo una película encuentras una frase o una situación en la te puedes ver tú o alguien de tu entorno, o cosas que te hubiera gustado escribir y son fiel reflejo de tu manera de pensar y de vivir... Ésta en concreto me encanta... Es la máxima definición de mi filosofía de jugar con la libertad propia, sin necesidad de pensar en los demás ni en el qué dirán...
Todo el mundo debería disfrutar de su libertad... Puedo entender a la gente que necesita la aceptación social o compañía de alguien a todas horas: a mi también me hace falta sentir eso. Dónde veo la diferencia es en el momento en el que esa aceptación o esa necesidad de compañía truncan la propia felicidad del individuo. Cuando alguien sólo por estar con otra persona aguanta lo que jamás aguantaría. Ahí es dónde entra esta frase. Todos deberíamos atrevernos a caminar solos aunque fuese una vez, en cierto modo sería como recordar cuando éramos niños y todo era un pequeño descubrimiento. Darse cuenta con 20, 25, 30, 35 años del placer de tomar decisiones sin pensar en nada más que en el bien propio y egoísta es algo difícilmente comparable y muy necesario, al menos a mi modo de ver. Quizá no crear todo tu modus vivendi a partir de eso, pero sí el hecho de haberlo disfrutado al menos una vez en la vida con la experiencia que da tener las cosas claras y un poco de madurez.
En fin, esto es lo que me pasa cuando no salgo un fin de semana y me veo una película de Piratas... Anhelo la libertad de un Pirata.
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