miércoles, 1 de enero de 2020

Ella

Esa sonrisa de loca cuerda, de quién sabe perfectamente lo que hace pero quiere engañarme.
Esa mirada de no haber roto un plato cuando no quedan vajillas a su paso.
Esa soberbia modestia o esa modesta soberbia que tiene y me descoloca.
Ese andar que provoca escalofríos.
Ese saber que la tengo a un milímetro pero que nunca la alcanzaré, a menos que ella quiera.
Esa cara de ilusión cuando algo le gusta.
Esa manera de reír, como millones de campanillas sonando a la vez, provocando un estruendo que me hipnotiza y sólo puedo imitar.
Esa manera de tocar y dejarse tocar.
Ese protagonismo que no busca pero que siempre tiene, tanto en mi vida real como en mis sueños.
Ese quereme y hacer que la quiera, siempre sin condiciones.
Esa parte de mi vida sin la que ya no entendería el existir.
Esa es ella.

jueves, 21 de marzo de 2019

Me gusta.

Me gusta caminar de noche, cuando no hay nadie, el cielo está despejado y se ve una luna enorme como la de esta noche.
Me gusta que lo único que rompa el silencio sea la música que suena en mis cascos.
Me gusta escuchar a una de las personas que más quiero y ver sonrisas de tranquilidad.
Me gusta jugar a que tiburones gigantes me muerdan y hacer voces.
Me gusta ser yo en días como hoy.

Luces Encendidas

Podía ver la luz encendida mientras llegaba a casa. Se habría quedado en pie esperando.
Se quitó los tenis antes de entrar, quería hacer el mínimo ruido posible, pero sabía que aunque no saliese una palabra de sus labios, tenía sus ojos pegados en la espalda.
Bajó el volumen de la tele. Todo iba a empezar de un momento a otro.
- ¿Adivina quién viene esta noche?- bramó poniéndose de pie.
Quedaban dos opciones: enfrentarse o sonreír y viajar a otro mundo mental en el que nada de eso pasaba. En el que ella se había quitado las cadenas de un golpe, volvía a estar tranquila y disfrutaba de la vida con toda la libertad del mundo.
Eligió la segunda opción.
Algún día se enfrentaría y aquel mundo que una vez había conocido volvería a ser real.

lunes, 4 de marzo de 2019

Pasa A La Página 27

Te metes en cama a la 1:30 y no duermes. Y es ese momento en el que tu cerebro decide ponerse a recordar todas las mierdas que adornan tu extenso curriculum vitae emocional, haciendo especial hincapié en esas grandes decisiones que te han llevado a esos greatest hits. Y entonces piensas en cómo habría cambiado tu vida si, en ese "Elige tu propia aventura" que es tu vida, hubieses elegido pasar a la página 27 en vez de a la 15. En ese momento entras en una especie de limbo en el que te transportas a esa hipotética página 27  y ves qué habría, quién estaría, qué harías y te dejas llevar. Sabes que estás en duermevela, porque sigues girando en la cama vacía de tu página 15.pero tu mente ya vive en otro sitio, en el que sí has hecho lo que siempre habías querido, en la que no dejabas escapar sin al menos haber dicho algo a esa persona que ahora no está, o qué pasaría con ese amigo con el que te ibas a comer el mundo mano a mano y ahora no sabes ni de qué color es.
Y joder, hace tiempo dije que no me arrepentía de decisiones que había tomado porque me habían traído a donde ahora estoy, y esto me gusta y tengo la inmensa suerte de estar rodeado de gente impresionante a la que quiero y me quiere, pero esa oportunidad, de ciencia ficción, de poder volver al punto de decisión y elegir la 27 y ver qué me pasaría en la realidad y no en mi mente.
Sería una pasada, eso sí, luego volviendo aquí.
Ver una peli de unas horas en la que me enseñasen eso.
Protagonizar "Pasa la página 27".

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Estrellas Fugaces

El vaivén de tus caderas hace que te siga como un niño al flautista de Hámelin y no sé si eso me llevará al cielo o al infierno.
Cada caricia tuya hace que se me pongan los pelos de punta, que la electricidad me llene y sólo quiera que provoquemos un cortocircuito.
Eres la típica que asusta a todos, pero no te tengo miedo, sé el riesgo que es quererte.
Estás hecha de otra pasta, quizá seas una mutante como Mística y eso te hace difícil de comprender para el resto.
Apareciste en este mundo como una tormenta, como algo inesperado, e hiciste que de pronto entendiese todo y te siguiese hasta el fin de los tiempos.
Bésame, hazme arder, haz que cada célula de mi cuerpo estalle, no te tengo miedo.
No eres de este planeta, no puedes serlo, no de la manera en la que me haces sentir. Tienes que haber llegado de lo que llaman cielo o ser el pecado por el que quiero ver el infierno.
Te he visto funcionar. Tu mente viaja a velocidades complicadas de seguir para muchos, pero no para mi, soy el único que aguanta el poder de tu mirada.
Ay, esos mordiscos y esa forma de moverte a mi alrededor...
Esto va más allá de nuestros cuerpos, va más allá de nuestras mentes, es como la colisión de dos estrellas fugaces.
Y aunque caminemos en una cuerda muy fina, recuerda que lo arriesgaré todo por ti y jamás te dejaré caer, jamás.

sábado, 27 de octubre de 2018

¿A dónde vamos?

No hay nada como verla sonreír, esa fila de dientes blancos y las arruguillas que se le forman al lado de los ojos son capaces de transportarme en el tiempo.
Me quedaba y todavía me quedo embelesado mirándola, verla caminar alejándose y de pronto verla girar y sonreírme hace que de pronto viaje a una especie de paraíso en la tierra en la que sólo estamos los dos.
Y qué decir de esos ojos, de esa mirada pícara, de cuando el sol le da de refilón se convierten en un caramelo y en ellos brilla todo lo que siente. Para mi son como libros, puedo leer perfectamente cada sensación, por eso odio cuando en ellos se refleja rabia por lo que le toca vivir y por eso adoro cuando en ellos se refleja la alegría cuando todo va bien.
Sus peinados imposibles, esas obras de ingeniería capilar, esos cortes de pelo, esos tintes...
Su vitalidad, su no rendirse jamás, su amor incondicional...
Si me lo pidiese daría la vuelta al mundo haciendo el pino con tal de ir a su lado.
Así que dime, ¿a dónde vamos?

viernes, 13 de abril de 2018

El Beso

Hoy es el día del beso:
A mi me gustaría darte uno, sólo uno, pero que fuera de esos que tranquilizan, de esos que apetece dar porque calman todo lo que preocupa, de esos que apetece repetir y que luego llevan a tener un polvo. De esos que te acuerdas siempre.