miércoles, 19 de marzo de 2014

Todo es cíclico

5 de la mañana. Los ojos como los búhos. Pocas ganas de dormir. Tener en la cabeza a quién no tengo que tener. Recordar a quién no está. Echar de menos a quién todavía no ha llegado. Saber que el sueño me hará volver a ver a quién no es recomendable ver. Tener apalabradas todo lo más dos horas de dormir. Sólo apetecerme escribir. Hacerlo y no encontrar inspiración como la de antaño. Las musas ya no pasan por aquí, y se les echa de menos. Verme el tatto. Pensar en todas las chicas que tengo en el brazo. Saber que están bien. Pensar otra vez en lo viejo que ya estoy. Volver a echar de menos a quién no ha llegado. Volver a recordar a quién ya no está.
Todo es cíclico.

domingo, 16 de marzo de 2014

Cómo Conocí a Vuestra Madre

De esto que es domingo, terminan Los Vengadores, cambio de canal y están dando varios capítulos de Cómo Conocí a Vuestra Madre... 
La serie en sí es una chorrada y supongo que todos sabéis de qué va: un treintañero sienta a sus hijos en un sofá y les cuenta cómo conoció a su madre, punto por punto, explicándoles todas las mujeres que pasaron por su vida hasta que encontró a la idónea. 
Pero en éste último capítulo que vi yo, en el que Barney se casaba, tiene una conversación muy interesante con Robin. La cosa viene a ser así:
Ted- Siempre creí que un día entraría en mi bocatería preferida y, de repente, vería a una mujer que pediría mi comida preferida, mientras tarareaba la canción que yo tengo en la cabeza y llevaría en la mano mi novela preferida...
Robin- ¿Y ya no piensas eso?
Ted- Ahora sólo pienso: ojalá esa zorra no se lleve el último bocadillo de pan integral...
Salvando las distancias, y leyendo un poco entre líneas, lo que Ted quiere decir es que siempre esperó a la mujer de su vida, al amor que te hace saber que esa es la persona con la que quieres pasar el resto de tu vida... Y eso está muy bien. Todos queremos encontrar a esa persona. El problema es que casi nunca la persona que consigue que queramos pensar que moriríamos por ella, sienta lo mismo por nosotros. 
Hace años creía en el amor a primera vista, creía que podría cambiar por alguien a quien en realidad quería, y esas cosas a las que llamo "tonterías de crío", pero ahora, con la edad del prota de la serie que estaba viendo, echo la vista atrás y pienso que he dejado pasar a las dos mujeres de mi vida, por distintas razones, pero que he perdido las dos oportunidades que me tocaban de ser feliz (siempre bajo los cánones de la televisión, claro) y eso, a veces me hace gracia, (las más, que soy una persona bastante pragmática, al menos de unos meses hacia aquí) y otras me deprime, porque me veo a punto de cumplir 32 años, y casi todos los amigos de mi edad llevan como mínimo diez años con sus parejas y algunos de ellos tienen ya hijos, (a los que quiero como a mis sobrinos, y unas cuántas horas en mi brazo lleno de tinta me lo recordarán siempre). Y sinceramente, prefiero quedarme con mi primera visión, aunque siempre tendré esos momentos en los que pienso en cómo podría ser mi vida con cualquiera de esas dos chicas, cómo sería ahora....
Cómo digo siempre, qué relajo es escribir para desfogar... 

sábado, 8 de marzo de 2014

No Happy Ending

A veces se sentaba en el sofá y pensaba en el pasado. Estaba bien ahora tal y como estaba, pero a veces, alguna frase, algo que veía en la tele o una canción le recordaba a él. 
Se sorprendió preguntándose qué estaría haciendo ahora mismo. Era sábado. Seguramente estaría tomando unas cervezas sentado en una barra, con aquella sonrisa fingida. Aquella sonrisa de la que conocía tan bien por qué estaba pintada en su cara. 
Se quitó rápido esos pensamientos mientras se subía la manta y zapeaba buscando algo que ver. Pero él seguía nadando en su cabeza. Echaba de menos lo bien que estaban juntos, aquella complicidad y aquellas risas con apenas dos palabras que conseguían el uno del otro. "Se ha acabado", pensó, "no quiero nada de él, no puede darme nada que ya no tenga", pero seguía echándolo de menos. Cogió el móvil y buscó su número. "Un ¿qué tal estás? no implica nada"

La barra del bar estaba llena de gente y él devolvía sonrisas a todo el que le saludaba, pero no estaba animado. Estaba allí por pura rutina. Era sábado y el plan B que tenía era estar en casa viendo películas malas con unas palomitas extra saladas y una botella de agua.
La cerveza, que era la segunda, estaba lo suficientemente caliente como para que le hiciese pensar en otra cosa. Y allí, de sopetón, entre frases sueltas, alguien pronunció su nombre, o el de alguna mujer que se llamaba como ella y su imagen apareció como si de una foto se tratase. 
"No puedo seguir así, ¿a qué cojones viene seguir pensando en ella? Puff, debería pedirme otra cerveza", pegó un sorbo grande e hizo un gesto, con lo que la camarera le puso otra. "Es guapa" pensó, "tiene el pelo corto, cosa que me flipa, pero... no es ella". Seguía echándola de menos. Miró la hora que era, todavía era temprano y quizá estuviese despierta. "Bah, un "¿cómo andas, enanita? no implica nada"

Los dos pensaron lo mismo. Los dos cogieron el móvil. Los dos estuvieron a punto de escribirse. Ninguno lo hizo. Y eso fue mejor para los dos. Seguirían con su vida. Quizás alguno de los dos tuviese una recaída y quisiese volver a saber del otro. Pero estaba claro que todo se había terminado. Se volverían a ver, volverían a sonreírse, volverían a bromear juntos, aunque nada sería igual. 
Casi ninguna historia termina con un final feliz. 
Casi todas las historias así me gustan.

sábado, 15 de febrero de 2014

Love&Hate

Él la conoció cuando ya no creía en nada y ella cuando no creía en si misma.
 A su manera los dos se ayudaron a empequeñecer las imperfecciones que tenían. Ella le convirtió en una mejor persona. Él a ella en alguien seguro de sí mismo. Los dos eran muy felices cerca el uno del otro. Pero no existen los finales Disney. Empezaron a dudar el uno del otro, con razón. Empezaron a distanciarse. No querían lo mismo. No hubo más solución que la distancia. Pero él seguía queriéndola. Ella también. Pero el orgullo era fuerte por ambos lados. Cedió una vez más y volvieron a ser un dúo dinámico. Pero los bancos no se aguantan con una sola pata. Y todo se volvió a caer. Él cada vez entendía peor lo que su amiga necesitaba. Ella, no quería ver por lo que en realidad estaba pasando su amigo. No podían, no necesitaban, no querían, no debían verse. Pasaron de ser quizá dos de los mejores amigos a ser completos desconocidos. Pero la gente seguía hablándoles del otro y, aunque no quisieran, sabían todavía cómo les iba la vida. Pasaron meses, meses de silencio, meses de no verse, meses de no dar señales de vida, de no querer saber nada, por las dos partes. Y de pronto, un día, sólo hizo falta que ella le mirase y sonriese para que él se tragase todo el orgullo, todas las teorías conspiratorias que su cerebro había creado, para volver a ser el mismo que era antes.
Ahora están como al principio: él no cree en nada, ella no cree tanto en si misma.

martes, 11 de febrero de 2014

Soldiers

Iba avisando a su compañero de todo lo que le venía y a qué distancia los tenía. Estaba concentrada, el rostro enjuto, la sonrisa ladeada del cazador con ansia de sangre. No fallaba, no dejaba rehenes, ni siquiera heridos. Un arma letal, combinada con un compañero veterano, uno de los que sabía lo que hacía, simple, que iba a cumplir objetivos sin muchas alharacas, nada más que las necesarias: matar, lograr la meta y celebrarlo con una sonrisa de viejo zorro...
Les gustaba jugársela juntos, sabían que el otro estaba pendiente de la espalda de su compañero, y eso, en estos casos era vital. 









Podrían ser, sin exagerar, una de las mejores parejas de parchís de la historia...

jueves, 30 de enero de 2014

Monstruos

-          Va, vuelve, va, vuelve, va, vuelve, va, vuelve, va, vuelve, va, vuelve…  Así me hace sentir, como una triste parada de metro.
-          Melancolía, nostalgia, morriña: Palabras que sólo sirven para joder. No siempre todo tiempo pasado fue mejor.  Hay que mirar para adelante.
-          Acarició la piel de su barriga como quien acaricia una guitarra. Sabía que ella sacaría lo mejor de su talento y su arte como músico.
-          No sé si me gusta u odio que mi mejor declaración te la hiciese hablando en sueños.
-          Diez minutos en un sitio a su lado. No hizo falta más para que se volviese totalmente loco. A ella le dio igual, se llevó lo que quería: su corazón.
-          Los hombres muertos no cuentan cuentos.
-          Volver a agarrar tu mano y ver pasar toda nuestra historia, en apenas los dos segundos que la toqué.
-          Una cerveza, un paquete de tabaco, una libreta, un boli, música de fondo, tú leyendo sentada en el sofá. No necesito ninguna otra cosa.
-          Podría decir que ya nada me importa, pero sería mentir, y esa no es una virtud de la que fardar.
-          Encuentra una veta de luz cuando estés a oscuras. Quizá eso sea lo único que te mantenga cuerdo en los momentos más negros.
-          Subastar músculos vitales al peor postor.
-          El polvo escondido en dos miradas furtivas.
-          La desgana de un subidón.
-          A veces, una sola risa, sacada en el momento oportuno, hace que semanas de resquemor se queden en agua de borrajas.
-          Sólo te hace falta una palabra, y lo sabes, y con eso juegas conmigo hasta tenerme a tus pies. Y nunca podré cambiarlo.
-          Encontrarte entre el frío, que es lo que provocas en mi, ¿qué me da? Sé lo que me hace sentir, pero no lo que me aporta.
-          Palabras que una tras otra no dicen nada,  oídos que escuchan el silencio y oyen sólo lo que necesitan. La vida de un loco.
-          Nunca creáis a un poeta o a un escritor. Se ganan la vida y se alimentan el alma creando mentiras que suenan a sueños por cumplir.
-          Muchos me tachan de frío, de no tener sentimientos. ¿Para qué? Quien se abre da la posibilidad a otros de encontrar sitios para hacer daño. Párate a pensar en quién lo arriesgó todo, quién pasó noches sin dormir, quién hubiese hecho lo que hiciese falta para verte feliz y luego mírate. Mírate y dime en serio que no te arrepientes ni un segundo de todo esto. De algo en lo que ambos tuvimos la culpa. Y sé sincera.
-          Dejar curar las heridas al aire, para que los que te hieren vean que en realidad también sangras.
-          Sería el mismo que tú esperas, podría volver a poner el mundo a tus pies… Pero, ¿qué harías tú por mi?
-          La suerte es una musa de 13 caras.
-          Aprendí a esquivar las balas tras parar tantas por ti y ver que, al girarme, tú llevabas chaleco.
-          Niña, que no te voy a soltar jamás la mano, pero como no te agarres e intentes subir tú también, no voy a poder con los dos.

martes, 21 de enero de 2014

Podría dibujarte con los ojos cerrados, y eso dice muy poco de mi fuerza de voluntad y de mi idea de olvidarte. Hasta recuerdo las arrugas que se te forman en los ojos cuando te ríes franca, cosa que no te he vuelto a ver hacer desde que no estoy. A veces, veo que miras hacia dónde estoy, como buscando algo que sabes que está allí, pero luego el orgullo vuelve a tu cara y desapareces. Ahí es cuando yo sonrío, miro la cerveza, un nuevo trozo de mi alma se cae y brindo porque cualquier momento pasado fue infinitamente mejor.